Belvedere Schlossgarten (jardines)
Los Jardines del Palacio Belvedere en Viena constituyen un complejo de diversos espacios verdes con diferentes estilos y funciones que unen arquitectónicamente las residencias del complejo. Aquí detallaremos qué hay en cada uno y cuál es su historia.
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Atracción principal en Viena
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¿Qué se puede ver en los Jardines del Belvedere?
En primer lugar, cabe mencionar que el acceso a los jardines es gratuito para todos los visitantes durante todo el año, a excepción del Jardín Alpino, que requiere una entrada específica. Por lo tanto, los visitantes pueden pasear por sus espacios, admirar sus plantas y fuentes, o disfrutar de las vistas de la ciudad sin necesidad de comprar una entrada para los palacios.
Los Jardines del Belvedere conservan el diseño original del siglo XVIII y ofrecen una perspectiva única del paisajismo imperial y la botánica científica en Austria. Este «Schlossgarten» (término de origen alemán que se traduce como «jardín del palacio») consiste en un paisaje diseñado que sigue la estricta simetría del estilo barroco francés, integrando fuentes escalonadas, esculturas mitológicas y caminos de grava. Conforman un conjunto paisajístico dividido en áreas con funciones y estéticas distintas que consolidan su valor como destino turístico e histórico. Como un usuario de Reddit señala acertadamente: «Los jardines (que son gratuitos) son un imprescindible».
Estos son los jardines que componen el complejo en su totalidad:
El jardín barroco

El jardín barroco
El jardín barroco principal constituye el eje central que conecta arquitectónicamente los dos palacios. Este espacio se caracteriza por sus amplios parterres de broderie, fuentes escalonadas y una gran decoración escultórica. Las cascadas fluyen desde los niveles superiores hacia los inferiores.
Además, figuras mitológicas y esfinges dominan el paisaje, guiando la mirada de los visitantes hacia la ciudad de Viena. El diseño busca la monumentalidad, utilizando la pendiente natural del terreno para generar una sensación de vastedad y poder.

El Jardín Privado (Kammergarten)
El jardín privado, conocido históricamente como el «Kammergarten», ofrece un entorno mucho más íntimo y resguardado que el eje principal. Este espacio fue diseñado originalmente como un retiro exclusivo para el príncipe Eugenio de Saboya, uno de los estrategas militares más importantes de la historia europea, clave en el ascenso del Imperio austríaco como gran potencia.
El jardín está dividido en dos terrazas y se caracteriza por delicados parterres florales y estructuras que permitían al príncipe disfrutar de la naturaleza en total privacidad, lejos de las funciones públicas de la corte.
Foto: «Jardín Privado del Palacio Belvedere» de LuMaBe.
El Jardín de Esculturas

El Jardín de Esculturas
El Jardín de Esculturas se encuentra en la zona que rodea el museo Belvedere 21, extendiéndose hacia las áreas exteriores del complejo. A diferencia de las esculturas clásicas y mitológicas del jardín barroco, este espacio está dedicado al arte moderno y contemporáneo.
Cuenta con obras de artistas internacionales y locales, como la de Maruša Sagadin titulada “B-Girls, go!”, una pieza de gran formato que reinterpreta una gorra de béisbol a través de un lenguaje que fusiona arquitectura, diseño y arte pop.
Este jardín logra una transición fluida entre el legado histórico de los Habsburgo y las expresiones artísticas actuales, consolidando el Belvedere como un espacio donde conviven diferentes épocas del arte.
Foto: “Marusa Sagadin – B-Girls, Go!” de 1rhb.

El Jardín Botánico
El Jardín Botánico de la Universidad de Viena forma parte del cinturón verde del complejo. Fue fundado en 1754 por la emperatriz María Teresa, la única mujer que gobernó los dominios de los Habsburgo y una de las soberanas más influyentes de la historia europea.
Este espacio de 8 hectáreas alberga aproximadamente 11.500 especies de plantas de todo el mundo. El jardín cumple funciones de investigación, conservación de especies en peligro de extinción y educación pública.
Foto: “Jardín Botánico de la Universidad de Viena en Viena” de Gugerell.
El Jardín Alpino (Alpengarten)

El Jardín Alpino (Alpengarten)
El Jardín Alpino (o “Alpengarten”) destaca por ser uno de los jardines botánicos especializados más antiguos de Europa. Este sector tiene como objetivo la conservación y exhibición de la rica flora de los Alpes, así como de otras regiones montañosas del mundo.
A diferencia de la rigidez geométrica de las zonas barrocas, este sector presenta una disposición más orgánica, con rocallas y senderos estrechos que permiten observar de cerca especies vegetales raras y protegidas durante sus periodos de floración primaveral. Como mencionamos anteriormente, es necesario comprar una entrada para visitarlo.
Foto: “Viena – Jardín Alpino, Portal” de Bwag.
Información para visitantes del Schlossgarten
El Palacio Belvedere es un monumento emblemático del distrito 3 de Viena, accesible en transporte público y a pie desde el centro. Para disfrutar plenamente del Belvedere (“Schlossgarten”), es fundamental conocer los horarios de acceso y los puntos de entrada, ya que el complejo cuenta con múltiples entradas que conectan con los diferentes jardines y edificios que forman parte de este recinto imperial histórico.

Horarios de apertura de los jardines
Los horarios de apertura de los jardines varían según el espacio y la época del año:
- Jardines del Palacio: Sus horarios fluctúan según la luz solar, generalmente abren a las 06:30 o 07:00 y cierran entre las 18:00 (temporada baja/invierno) y las 21:00 (temporada alta/verano).
- Jardín Privado (Privy Garden): Abre todos los días de 10:00 a 18:00.
- Jardín de Esculturas: El acceso a las esculturas exteriores sigue el horario del museo Belvedere 21, abriendo de martes a domingo de 11:00 a 18:00 (jueves hasta las 21:00) y permanece cerrado los lunes.
- Jardín Botánico: Abre todos los días a partir de las 10:00. El cierre varía según el mes: a las 16:00 (noviembre-enero), 17:00 (febrero, marzo y octubre), 18:00 (abril a septiembre).
- Jardín Alpino: Este jardín es estacional y solo abre durante los meses de floración, desde finales de marzo hasta principios de agosto, diariamente de 10:00 a 18:00.
¿Qué más hay cerca de los jardines?
Los jardines del Palacio Belvedere actúan como el vínculo físico entre los dos grandes edificios del complejo: el Belvedere Superior y el Belvedere Inferior. Si bien el acceso a la mayoría de las zonas verdes es gratuito, la entrada al interior de ambos palacios y al Jardín Alpino requiere el pago de una entrada específica. Estos edificios funcionan hoy como museos que albergan colecciones desde la Edad Media hasta el arte contemporáneo.
La proximidad entre estos puntos y los diversos jardines permite al visitante alternar un paseo por la naturaleza con la observación de obras maestras del arte europeo. Es importante destacar que los palacios son museos de pago, por lo que se recomienda planificar la visita si se desea acceder a las galerías interiores de estos dos grandes edificios:

Belvedere Superior
El Belvedere Superior se encuentra en el extremo sur del complejo. Este edificio alberga la colección permanente más importante del museo, destacando el arte austriaco desde el siglo XIX hasta la actualidad. En su interior se exhiben obras icónicas del Modernismo vienés. Las salas conservan su decoración barroca original, incluida la Sala de Mármol, un espacio de gran relevancia histórica para la nación austriaca.

Belvedere Inferior
El Belvedere Inferior está situado al pie de la pendiente norte del recinto. Este palacio está dedicado principalmente a exposiciones temporales de alta calidad que exploran diversos períodos del arte internacional. Los visitantes pueden recorrer salas históricas de carácter privado, como la Galería de Mármol y el Salón de los Espejos. El edificio también se conecta con la Orangerie y el Jardín Privado, ofreciendo una experiencia más íntima de la vida cortesana.
Contexto histórico: ¿qué deberías saber antes de la visita?
La construcción del palacio y los jardines del Belvedere comenzó a principios del siglo XVIII por encargo del Príncipe Eugenio de Saboya, quien, como detallamos anteriormente, fue un exitoso líder militar del Sacro Imperio Romano Germánico. Tras sus victorias militares, el príncipe decidió crear una residencia de verano que reflejara su estatus.
El arquitecto Johann Lukas von Hildebrandt diseñó los edificios, mientras que Dominique Girard, discípulo de André Le Nôtre, estuvo a cargo del paisajismo. La ejecución de estos jardines fue una obra de ingeniería masiva que transformó una colina en las afueras de la ciudad en un complejo palaciego de referencia mundial.
El Belvedere Inferior se completó en 1716 para servir como residencia principal. Posteriormente, en 1724, se terminó el Belvedere Superior, concebido como galería de arte y espacio de recepción. El nombre «Belvedere», que significa «bella vista», se consolidó tras la muerte del príncipe en 1736.
De residencia imperial a institución pública

De residencia imperial a institución pública
La emperatriz María Teresa adquirió la propiedad en 1752 y, bajo el dominio de los Habsburgo, el Belvedere Superior se transformó en uno de los primeros museos públicos del mundo en 1781. La intención era democratizar el acceso a las colecciones reales, un concepto revolucionario para la época.
El nivel inferior de los jardines representa el dominio de los cuatro elementos; el nivel medio simboliza el Parnaso y el nivel superior está dedicado al Olimpo. Esta estructura jerárquica buscaba exaltar la figura del príncipe Eugenio como un hombre de cultura y orden. Las fuentes, cascadas y estatuas forman parte de una narrativa que celebra el triunfo de la civilización sobre el caos, un tema recurrente en el arte barroco.

El Belvedere en la historia europea moderna
A lo largo de los siglos XIX y XX, el complejo fue escenario de acontecimientos históricos decisivos. Fue la residencia del archiduque Francisco Fernando antes de su asesinato en 1914. Tras la caída de la monarquía en 1918, el Estado asumió la propiedad del sitio. En 1955, la firma del Tratado de Estado Austriaco en el Belvedere Superior devolvió la independencia a Austria después de la Segunda Guerra Mundial. Comprender estos hitos permite al visitante apreciar que los jardines del Palacio Belvedere son un monumento vivo de la historia europea y no un simple parque ornamental.


