Historia del Palacio Belvedere
La historia del Palacio Belvedere en Viena se remonta a principios del siglo XVIII, cuando el príncipe Eugenio de Saboya encargó su construcción como residencia de verano en 1712. Este complejo arquitectónico, obra maestra del estilo barroco, se completó definitivamente hacia 1723 y hoy en día funciona como museo de arte.
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Principal atracción en Viena
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Cronología del Palacio Belvedere
La evolución cronológica del Palacio Belvedere refleja su transformación de residencia privada a museo nacional:
- 1712: El príncipe Eugenio de Saboya ordena el inicio de la construcción del Belvedere Inferior.
- 1716: Finalizan las obras del Belvedere Inferior, destinado principalmente a ser la vivienda residencial del príncipe.
- 1717: Comienza la construcción del Belvedere Superior en la parte más alta de los terrenos.
- 1723: Finaliza la construcción del Belvedere Superior, diseñado para albergar recepciones y funciones representativas.
- 1736: El príncipe Eugenio de Saboya fallece y su sobrina, la princesa Victoria de Saboya-Soissons, hereda la propiedad; sin embargo, al no tener interés en mantenerla, comienza a subastar y vender las colecciones de arte y la biblioteca casi de inmediato.
- 1754: La emperatriz María Teresa de Habsburgo compra el complejo a Victoria de Saboya-Soissons y el palacio inicia su transformación de residencia privada a un espacio cortesano y representativo de la dinastía Habsburgo.
- 1770: El palacio acoge el banquete de bodas de María Antonieta y el futuro Luis XVI.
- 1777: Por orden del emperador José II, la colección imperial de pinturas se traslada al Belvedere Superior, consolidando su función como espacio expositivo.
- 1780: María Teresa fallece el 29 de noviembre de 1780 en Viena, tras sufrir problemas respiratorios.
- 1781: Bajo el reinado de su hijo José II, el Belvedere Superior abre al público de forma regulada, convirtiéndose en uno de los primeros museos públicos del mundo.
- 1806: La Colección Ambras se traslada al Belvedere Inferior para su protección frente a las tropas napoleónicas.
- 1891: Gran parte de las colecciones imperiales se trasladan al recién inaugurado Kunsthistorisches Museum, lo que reduce temporalmente la importancia museística del Belvedere.
- 1895: El compositor Anton Bruckner vivió sus últimos meses en el Belvedere, residiendo en las dependencias del conserje (Kustodenstöckl), donde falleció en octubre de 1896.
- 1896: El archiduque Francisco Fernando establece su residencia oficial en el palacio.
- 1903: La «Moderne Galerie» abre en el Belvedere Inferior, origen de la colección de arte moderno.
- 1918: El Estado austriaco asume la propiedad del Belvedere tras la Primera Guerra Mundial y crea la Galería Austriaca.
- 1945: El palacio sufre daños arquitectónicos debido a los bombardeos continuos durante la Segunda Guerra Mundial.
- 1948: Reapertura parcial del Belvedere tras los trabajos iniciales de restauración.
- 1955: El Tratado de Estado Austriaco se firma en el Salón de Mármol del Belvedere Superior, lo que marca la restauración de la soberanía nacional.
- 1962: Se inaugura un espacio expositivo dedicado al arte contemporáneo en el antiguo pabellón austriaco de la Exposición Universal de Bruselas de 1958, precursor del actual Belvedere 21.
- 2006: Tras un largo proceso legal, el Belvedere restituye cinco pinturas de Gustav Klimt a los herederos de la familia Bloch-Bauer, incluido el famoso «Retrato de Adele Bloch-Bauer I».
- 2010: Las partes alcanzan un acuerdo histórico para la restitución del «Retrato de Wally» de Egon Schiele, tras años de litigio internacional por arte expoliado.
- 2011: Tras una extensa renovación y adaptación del arquitecto Adolf Krischanitz, el Belvedere 21 reabre oficialmente sus puertas con ese nombre.
- 2023: El Palacio Belvedere celebra su 300.º aniversario con una serie de exposiciones especiales titulada «Primavera Dorada».
¿Quién construyó el Belvedere?

¿Quién construyó el Belvedere?
Johann Lukas von Hildebrandt diseñó el complejo del Belvedere por encargo del príncipe Eugenio de Saboya como residencia de verano. El proyecto refleja el apogeo del estilo barroco austriaco y consta de dos edificios conectados por un jardín formal. Mientras que el arquitecto diseñó el Belvedere Inferior para la vida privada, el Belvedere Superior estaba destinado a funciones ceremoniales.
El paisaje, creado por Dominique Girard, cuenta con un parterre que integra fuentes, esculturas mitológicas y setos para reforzar la geometría del lugar. Esta colaboración entre el arquitecto y el paisajista estableció una unidad estética entre la arquitectura y la naturaleza. Juntos, estos elementos crearon una estructura que complementaba el Palacio de Invierno del príncipe, proyectando su influencia política e intereses artísticos a través de la simetría y el diseño espacial.

¿Cuándo se construyó el Palacio Belvedere?
La construcción del Palacio Belvedere comenzó oficialmente en 1712 con la colocación de los cimientos del Belvedere Inferior. Este primer edificio, concebido como residencia privada, se terminó en 1716. Inmediatamente después, en 1717, comenzó la construcción del Belvedere Superior, cuyas obras concluyeron en 1723.
Los jardines franceses que integran el complejo fueron diseñados simultáneamente entre 1712 y 1725. Más tarde, en el siglo XX, se añadió al complejo el edificio conocido como Belvedere 21, construido originalmente para la Exposición Universal de Bruselas de 1958 y trasladado a su ubicación actual en 1962.
¿Qué ocurrió tras la muerte del príncipe Eugenio de Saboya?
Tras la muerte del príncipe Eugenio de Saboya en 1736, el destino del complejo cambió radicalmente debido a la falta de herederos directos del líder militar. Su inmensa fortuna, incluido el Belvedere, pasó a manos de su sobrina, la princesa Victoria de Saboya-Soissons.
Victoria no mostró interés en mantener la propiedad y comenzó a subastar las colecciones y bienes de su tío. En 1752, la emperatriz María Teresa de la dinastía Habsburgo adquirió el complejo para integrarlo en el patrimonio de la corona.
El Belvedere bajo la era de los Habsburgo
Bajo la gestión de María Teresa, el Belvedere asumió funciones institucionales y culturales. En 1781, la emperatriz y su hijo José II decidieron trasladar la galería de pintura imperial al Belvedere Superior. Este acto convirtió el palacio en uno de los primeros museos públicos del mundo, permitiendo que los ciudadanos comunes accedieran a las obras de arte que antes eran exclusivas de la corte.
Durante el siglo XIX, el complejo funcionó como depósito de tesoros históricos. Un evento destacado fue el traslado de la famosa Colección Ambras al Belvedere Inferior en 1806. Esta colección incluía armaduras medievales, retratos y curiosidades reunidas originalmente por el archiduque Fernando II en el Tirol. El traslado se realizó para proteger estas piezas de posibles incautaciones durante las Guerras Napoleónicas.
La era de los Habsburgo también trajo innovaciones en la gestión del espacio. Mientras que el Belvedere Superior mantuvo su perfil como galería pictórica, el Belvedere Inferior se adaptó para albergar colecciones escultóricas y exposiciones temporales. Esta transición de residencia aristocrática a museo nacional se completó tras la caída de la monarquía, pero las decisiones de la emperatriz María Teresa sentaron las bases estructurales del complejo.
¿Quién vivió en el Palacio Belvedere?
El Palacio Belvedere tuvo varios residentes a lo largo del tiempo, funcionando primero como residencia de verano, luego como refugio para la realeza exiliada y finalmente como alojamiento para funcionarios del Estado:
- Príncipe Eugenio de Saboya (1716–1736): Lo utilizó como residencia de verano y galería.
- Princesa Victoria de Saboya-Soissons (1736–1754): Propietaria por herencia, aunque no residió allí habitualmente.
- María Teresa de Francia y Luis Antonio de Francia (Exilio): Residentes durante la Revolución Francesa.
- Anton Bruckner (1895–1896): Vivió sus últimos meses en las dependencias del conserje.
- Archiduque Francisco Fernando de Austria (1896–1914): El último residente real permanente.
Los primeros años y el uso imperial
Tras la adquisición por parte de María Teresa, el palacio no se utilizó como residencia permanente de la familia imperial. Los Habsburgo preferían el Palacio de Schönbrunn o el Hofburg. El Belvedere estaba destinado principalmente a la exposición de la colección de arte imperial y a la celebración de eventos sociales específicos.
Sin embargo, el estallido de la Revolución Francesa cambió esta situación. El palacio sirvió de refugio para miembros de la realeza francesa en el exilio. María Teresa de Francia, hija de Luis XVI y María Antonieta, vivió en el Belvedere junto con su esposo Luis Antonio de Francia, duque de Angulema. Luis Antonio fue el último heredero al trono de Francia y su estancia en Viena representó el apoyo de los Habsburgo a la nobleza francesa desplazada.
Ilustres residentes y el fin de la monarquía
A finales del siglo XIX, el emperador Francisco José I concedió el uso de un apartamento en el Kustodenstöckl al compositor Anton Bruckner. El Kustodenstöckl es el edificio del conserje adyacente al Belvedere Superior. Bruckner, ya anciano y con problemas de salud, recibió este beneficio como reconocimiento a su carrera musical. El compositor falleció en estas dependencias el 11 de octubre de 1896.
El residente más influyente de la era moderna fue el archiduque Francisco Fernando de Austria. El heredero al trono convirtió el Belvedere Superior en su residencia oficial y centro de mando político. Bajo su dirección, el palacio fue modernizado con la instalación de sistemas de electricidad y calefacción. El archiduque vivió allí con su esposa Sofía Chotek y sus hijos hasta 1914. Su asesinato en Sarajevo, que desencadenó la Primera Guerra Mundial, puso fin abruptamente a la función residencial del palacio. Tras el conflicto, el nuevo gobierno republicano transformó todo el complejo en un museo nacional.

Historia moderna del Palacio Belvedere
La historia moderna del Belvedere está vinculada a la consolidación de la Österreichische Galerie Belvedere. En 1903, el Belvedere Inferior abrió sus puertas como la “Moderne Galerie”, convirtiéndose en la primera institución estatal dedicada exclusivamente al arte contemporáneo de la época. Tras el final de la Primera Guerra Mundial en 1918, el Belvedere Superior se integró completamente en el museo, permitiendo una exposición cronológica que abarca desde la Edad Media hasta la actualidad.
El museo es mundialmente famoso por albergar la mayor colección de obras de Gustav Klimt, incluida su pintura más emblemática, “El beso”. La colección también destaca por las obras expresionistas de Egon Schiele y Oskar Kokoschka. El palacio no solo es un contenedor de arte, sino también un escenario político fundamental.
En 1955, el Salón de Mármol fue el lugar elegido para la firma del Tratado de Estado Austriaco, que devolvió la soberanía a Austria tras la ocupación aliada después de la Segunda Guerra Mundial.
Arte expoliado y restitución
Un capítulo crítico en la gestión de la Österreichische Galerie Belvedere es la historia del arte expoliado por los nazis. Durante la guerra, numerosas obras fueron confiscadas a coleccionistas judíos y terminaron en las salas del Belvedere. El caso más emblemático fue el «Retrato de Adele Bloch-Bauer I» de Klimt, que fue objeto de una batalla legal internacional liderada por Maria Altmann. Tras un arbitraje en 2006, la obra fue devuelta a sus legítimos herederos.
Otro caso de gran relevancia fue el «Retrato de Wally» de Egon Schiele. Esta obra pertenecía originalmente a la galerista Lea Bondi Jaray, a quien el coleccionista nazi Friedrich Welz se la robó. Posteriormente, la obra pasó a formar parte de la colección Rudolf Leopold y fue objeto de un prolongado litigio en los tribunales de Estados Unidos.
Estos procesos de restitución han obligado a la Österreichische Galerie Belvedere a realizar investigaciones exhaustivas sobre la procedencia de sus fondos para garantizar la transparencia ética en sus exposiciones.
¿Para qué se utiliza el Palacio Belvedere hoy en día?
Actualmente, el Palacio Belvedere funciona como un complejo museístico de primer nivel bajo el nombre oficial Österreichische Galerie Belvedere. Su uso principal es la conservación, investigación y exhibición del patrimonio artístico austriaco en un contexto internacional.
Además de su función como museo, el Belvedere es un espacio de recreo público. La mayoría de los jardines barrocos ofrecen acceso gratuito y representan un pulmón verde esencial para la ciudad de Viena. El palacio es también un centro de investigación académica, que cuenta con una de las bibliotecas de arte más completas de Europa, dedicada al estudio de los movimientos de vanguardia y la historia del arte centroeuropeo.
El complejo se divide en tres sedes con funciones específicas:

Belvedere Superior
Alberga la colección permanente. Aquí, el museo exhibe obras maestras de Gustav Klimt y piezas fundamentales del arte desde el siglo XV hasta el XX. Su función es eminentemente educativa y turística.

Belvedere Inferior
Se utiliza para grandes exposiciones temporales de alta calidad técnica. Los antiguos apartamentos privados del Príncipe Eugenio y la Orangerie sirven como espacios versátiles para el diálogo entre el arte histórico y las propuestas curatoriales modernas.

Belvedere 21
Ubicado a pocos metros del parque principal, este es el espacio dedicado al arte contemporáneo, el cine y la arquitectura austriaca reciente.
Foto: "El museo de arte contemporáneo, cine y música "Belvedere 21" en Viena" por C.Stadler/Bwag.
Más información sobre el Palacio Belvedere

Entradas para el Palacio Belvedere
Las entradas para el Palacio Belvedere permiten acceder a sus famosas exposiciones de arte y a sus hermosos jardines. El palacio se divide en dos secciones principales: el Belvedere Superior y el Belvedere Inferior, cada una de las cuales ofrece atracciones y experiencias únicas.
Al comprar su entrada, los visitantes pueden elegir entre explorar una o ambas secciones del palacio, dependiendo de sus intereses y del tiempo disponible.


